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06/02/2006
Una espesísima lluvia que alivia el sopor canicular de agosto. Finísimos cristales que antes de llegar al suelo ya son vapor de agua. Todo se figura como una imagen mal sintonizada de televisión. Al fondo, el puente que lleva a esa parte de la ciudad en la que todo se ramifica en callejuelas estrechas. Los finos capilares de los órganos más infectos de la ciudad. El hígado, los riñones de Madrid. Y tras la lluvia, el puente y las venas está ella, que es humo sucio, ligera y bella. Lleva rato empapada y hace como que no se da cuenta, sigue sonriendo a todo el que pasa delante y frena el paso. Sonríe tras una sonrisa. A los hombres que pasan les regala una sonrisa tan húmeda y caliente como lo está el asfalto bajo este chaparrón de agosto. Y para ella se guarda otra sonrisa, la que no regala a nadie, como de pan dulce. Sabe que se vende y no le importa. A mí tampoco. Porque se vende puedo verla desde el puente. Porque se vende y porque cree que no la mira nadie puedo ver cómo se regala sus sonrisas que son como un corte de manga al mundo, porque ella sabe quién es. Yo sólo me puedo imaginar por qué anda con la cabeza tan alta a pesar de ser puta. Imagino a unos niños en un negro pais de negros recibiendo ese sueldito cada mes. O la imagino sabiendose dueña del tiempo que le queda bailando en algún bar, donde quiera que estén los bares donde van las putas cuando aparentan no ser putas, y mandando a la mierda a los hombres que quieren restregar su calentón con muy poco disimulo. ... (... continúa)
05/02/2006
Inauguro una nueva sección. Minirelatos de amores efímeros bajo el título de "Amores de cuarto de hora". Esperemos que el tema me de para muchos posts y espero también que os guste. Si os animáis (hay alguien leyendo esto??) podéis enviarme relatos para publicarlos. En su coche. -Es que te quiero mucho- Él es un chaval joven con ojos de animal apaleado de no más de 18 años. -Ya lo sé- A su lado, en el asiento del conductor del coche gris familiar, con cara de suficiencia y dominando el terreno, un hombre bastante más mayor aunque muy cuidado. Debe tener unos cuarenta pero podría pasar por un treintañero recién cumplido. -Pero tú no me quieres a mí- dice comenzando a besar a su ídolo. El hombre se deja hacer y el chico adula su hombría besando todo su curpo con total reverencia. La mano del hombre apoyada en la nuca del chico conduce su cabeza hacia el destino de entrepierna mientras el chico quiere entretenerse en el resto de la piel. -Alguna vez podríamos quedar para hacer otras cosas, ¿no?- Dice el chico con la cabeza obligada por la mano inquisitiva y la boca ya debajo del ombligo. -Sabes que no- Dice dejando de hacer fuerza. Y tras soltar una carcajada replica: -Si quieres nos vamos tú, yo y las niñas a pasear por el parque.- El muchacho calla y se seca una lágrima. El hombre mira al frente. -El otro día te vi con ellas, con tus hijas.- El hombre le mira por fin a los ojos, pero el muchacho acob... (... continúa)
29/01/2006
Déjame coser tu pecho al mío. Déjame trazar puntadas dolorosas que al final nos unan para siempre (o por lo menos hasta mañana). Déjame usar de hilo las venas (como calles en esta ciudad) que tantas veces he querido desgarrar y ahora quiero enrollar a tu cuello. Déjame usar como aguja tu polla que parece vigilarme en la oscuridad. Y así, cosido a tu pecho, mo oirás respirar cuando amanezca, te oiré latir cuando me pienses, sentiré tu entrepierna embravecer y tú mi bragueta llamarte a gritos. Y así, cosido a tu pecho, el frío de mi almohada será tibio y las olas de tu pelo, como el mar, bañarán nuestros cuerpos tras el juego que nos hace sudar. Y así, cosido a tu pecho, volveré a creer en la belleza.
24/01/2006
Pues si, he vuelto a remover viejos papeles y esto es lo que he encontrado: He visto una ciudad a medio vestir. Una ciudad a medio caminar, con su larga cola de boda y miserias. Tremendas miradas latigadas por un exilio de hambre. Los negros y moros que tanto sudan como ánades en petroleo. He visto y caminado, a medio llorar, una ciudad blanca de baldosas sucias. Estaciones de Metro en desuso por el aire, y gente que anda y no sabe tejer alfombras. Un manto de niebla cosía la Glorieta de Atocha y nadie veía que las punzadas de la aguja nos tejen al suelo... y yo quiero volar. ___________________________________________ 2:06 de la mañana. Es mi madrugada. Ya no sé vivir de día. El calor artificial ha sabido desentumecer mis dedos... y algo más. A veces escribo. _________________________________________ Esa terrible paz que son tus alcantarillas, tus puntos en el cielo, tu negro zarpear en el silencio. Vomitados, nosotros, sólo esquemas de almas, a veces te miramos. Cielo negro, de noche y de día nos iluminas hacia tu negro corazón de madriguera, y apenas te escriben los poetas, (... continúa)
13/01/2006
La penumbra de tu piel fundida hasta las trancas con la noche, oliendo a mi saliva, besada hasta gastarse, desprende tu sudor en esta boca que sólo sabe amarte. Y es tu piel, mi saliva y tu sudor la masa espesa que agitamos ciegos, amándonos desnudos, erectos, imponentes, dispuestos a lamer el último rincón de nuestro cuerpo con lenguas que son dedos de alfarero, y hacer así vasijas que sean un descansar para tu cuerpo fugaz, tal vez eterno. Tenemos miedo a las palabras porque son cadenas. Aquel que dijo amor se dejará morir el día que sepa que no volverá a decir amor. Como el tibio sol del amanecer, entre la escarcha azul y sucia, has venido a templar al vagabundo que hace tiempo que perdió el camino. De noche te intuyo, calor que perdura, de día te sé, soberbio y sutil, desbrozando los edificios que impiden que te mire. Sé que has venido a rescatarme con una sonrisa de luz, pues luz eres, vibrante, sereno, cálido e imponente. Déjame agostarme a la sombra del que luz es (sombra cálida), para poder ser la línea alargada del árbol al sol de la tarde. Sombra que marque por dónde puedes andar. Sombra que sea camino entre tanta luz, y tú, luz que abra el camino del que sólo sabe ser cobija ennegrecida (oscura pero cálida) que abrigará el corazón frio del sol. Hasta ayer sólo supe escribir sobre mí, a partir de hoy sólo podré escribir sobre ti.
18/12/2005
He visto gente andando ante mis ojos. Como un faro te he buscado. Ni tus ojos ni tu boca ni tu piel me han encontrado. Me ha faltado el destello que me brindas cuando te sueño, y entre las olas me he despertado vacío en mi cama vacía como un mar vacío. En una botella rota he guardado lo poco bueno que queda de mí. Es tuyo. Espero que te llegue.
27/10/2005
Tengo miedo de acabar desquiciado mordiendo los bordes de las puertas; mirandome al espejo, envejecido; ocuapndo un lugar que no me corresponde. Me dicen que soy feliz porque estoy donde quiero estar, y no es así. Veo caras que hablan y no saben lo que dicen, y no sé lo que dicen. Y el hastío no me deja respirar. Y el hastío no me deja vivir. No quiero seguir así. No quiero seguir aquí. Quiero morir y que nadie se entere o vivir sin que nadie me pida cuentas. Y dormir, dormir, dormir... ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué se supone que debo estar aquí, entre gentes que se muerden con sonrisas? Si ni lágrimas me quedan para llorar los cadáveres que me devuelve el espejo. Si no me interesa esto que se supone que me debe interesar. Esto es lo que hay. Cuando cae el telón y el personaje desaparece, queda el actor... o el impostor, que es lo que siempre he sido. Nací para ello, y con ello moriré.
21/10/2005
Me gusta cómo se dice gripe en inglés: flu. Me gusta la palabra (flu, flu, flu). Pero más me gusta el antiviral para combatir la gripe del pollo: Tamiflú (Tamiflú, Tamiflú).
Si yo te meto Tamiflú, te meto filigranas tamizadas. Tamiflú, Tamiflú. Superflua flipada Tamiflú. Estáis todos locos, Lolo está loco. El Tamiflú flipa. Vamos a morir todos.
18/10/2005
Os voy a contar, queridos amigos, lo que ocurrió ayer en mi escuela (Real Escuela Superior de Arte Dramático, RESAD). Ayer fue la inauguración oficial del curso, ya sabéis, un acto institucional donde van una serie de personalidades, dicen unas palabritas, inauguran el curso y luego se ponen moraos en un ágape medio cutre. Pues bien, ayer, una de las personalidades que nos visitaros fue la insigne Esperanza Aguirre. Sobra decir que en una escuela de teatro las simpatías hacia la clase política son escasas y más si esta clase política es del Partido (im)Popular. Pero, evidentemente, somos más originales que cualquier sector de estudiantes y no nos dedicamos a abuchear a la interfecta (que por otro lado es lo que se hubiera merecido). Muy al contrario, un reducido grupo de alumnos se disfrazaron de peperos superpijos y se dedicaron, desde la llegada de la querida Esperanza, a vitorearla y lanzarle bravos y hurras. Si en cualquier momento se la nombraba, el grupo de enmascarados interrumpían el acto al grito de "BRAVO!!". Resultaba muy gracioso cómo la cara de la Espe iba cambiando, desde la entrada en la que se había creído que tenía un reducto de seguidores a su favor, hasta que se dio cuenta de que se estaba riendo de ella. En un momento de su intervención, y tras la enésima interrupción de los pseudo peperos, ésta dijo: "Tenéis que prepararos más, tenéis que aprender a interpretar mejor porque suena falso lo que decís". Claro, señora, de eso se trataba. <... (... continúa)
17/10/2005
En un punto de la mañana he visto tu cara. Y la esponja de tus ojos lo ha absorvido todo.
Intenté salir corriendo del aula y la profesora seguía hablando mientras tu oreja la fagocitaba y el resto de la clase se colaba por los poros de tu piel.
Enorme y aplastante tu sonrisa me ha dejado ciego y ya no puedo seguir huyendo. Esto es para todos los que entrais y leeis mis pequeñas miserias. Sé que me puedo tirar mucho tiempo sin escribir, sé que casi nunca contesto los comentarios que me hacéis, y sé que parece que paso de los que me leeis y tratáis de entenderme... nada más lejos de la realidad. Leo con atención y emoción todo lo que me escribís. Y a veces intento compensar pegando muchas cosas seguidas. Aunque sé que no tengo remedio. Ahora estoy en una época más creativa y veréis que escribo a menudo, casi a diario. Pero ocurre que he estado repasando todo lo que he ido colgando durante casi un año y medio y todo lo que habéis ido comentando... en fín. Tengo que reconocer que me he emocionado más de dos veces porque hay una frase que se repite mucho en las intervenciones: Te quiero, Ro. No hay nada mejor para alguien que tiende a sentirse poco querido que saber que hay gente (más de la que uno se espera) que te quiere de modo desineresado y generoso. Pues bien, tengo que deciros, aunque sea algo que digo poco a menudo, que OS QUIERO, sí, con mayúsculas, y que es muy difícil vivir sin saber que muchos de vosotros estaréis ahí siempre. Hay una persona en concreto, Brisa, que ha estado ahí, al pie del cañon desde el principio. Brisa, sé que te debo una explicación, mucho tiempo sin dar señales de vida. Bueno, he pensado muchas veces mandarte un mail y contarte cosas... pero soy vago, muy vago. Esa es la única excusa si es que se puede considerar tal. Gracias por haber estado ahí. El ... (... continúa)
16/10/2005
A veces enviamos mensajes a la gente que nos ve o nos oye. Mensajes que mandamos a veces conscientemente, a veces inconscientemente... Deberíamos controlar nuestro lenguaje no verbal. Un día comiendo con un amigo, tras una agradabilísima velada, éste me dijo punto por punto todo lo que yo no había dicho pero pensaba. Atónito perdido me quedé. Desde el modo de cruzar las piernas hasta la manera de sonreir nos delatan ante alguien que sepa descifrar estos signos, bueno, y ante el que no sepa también aunque lo reciba de una manera inconsciente.
Otras veces los mensajes que se envían son orales o escritos, fuera de toda ley de lenguaje no verbal. Y eso tiene más cojones. Porque si alguien te dice, pongamos por ejemplo, te quiero meter la lengua hasta el pescuezo, uno entiende que esa persona tiene intenciones erotico-festivas sobre nuestra presona, ¿no? Pero ¿y si luego, cuando uno, ante la evidencia de este mensaje, se decide a atacar resulta que le salen diciendo que hemos entendido mal? ¿que qué estamos haciendo? Uno se queda harto confundido. Patidifusito perdido. Y bueno, es todo lo que quería decir, de nuevo un post gilipollas. Pero no me podía quedar callado. Así que a controlar lo que decimos y hacemos, que luego confundimos al personal, ¡leñe!
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